|
Escrito por Salvador
|
|
Viernes, 17 de Febrero de 2012 18:13 |
|
Como habréis podido observar, el pasado lunes no subí a la página el artículo de IDEAL -que salió como es natural en el periódico el mismo lunes- lo que no ha podido ser hasta que Ilde, mi yerno wesmaster lo ha hecho. Todo se ha debido a un pequeño percance que me ha jugado mi natural estropeado: el oxígeno que se empeña en no fluir a la debida cadencia a la maquina central y, aparte del “toserío” de rigor, me impedía andar con mi gracejo habitual por esas cuestas giennenses. Total que me metieron –con mi leal oposición, que conste- en la Clínica y aquí me tenéis rodeado de cables que abastecen de sueros y medicamentos mil, mi heroico estómago, éteres varios y demás “aires acondicionados” –como yo los llamo- en espera de que me den el alta para unos cuantos meses más. De todas formas, tengo al comprensión y ayuda inestimables de mis sobrinos Manuela Moreno (Jefa de medicina interna) y Teodoro Martín Noguerol (responsable de Radiología), su marido e hijo de mi hermano Teo , que me han cogido como trofeo preferente y no me dejarán hasta que salga de la Clínica en situación de rodaje.
|
|
Última actualización el Sábado, 18 de Febrero de 2012 13:26 |
|
Leer más...
|
|
Escrito por Salvador
|
|
Lunes, 06 de Febrero de 2012 00:44 |
|
No quisiera ser catastrofista o mero voceador mediático del pesimismo reinante en nuestro entorno, lo que sólo sirve para favorecer las negras previsiones que se nos vienen encima. Por muy real que sea el agravamiento de la actual crisis económica, no podemos flagelarnos continuamente con lo que se hizo mal o se dejó de hacer y, al propio tiempo, lamentarnos por lo que nos espera. No arreglamos nada, pero fomentamos el desasosiego y la inseguridad económica, en una especie de aquelarre enloquecedor que no sé a ciencia cierta a quien pueda favorecer, si es que beneficia a alguien. Alarmismo, impotencia, miedo, desaliento, alimentos de la desafección hacia la política.
|
|
Leer más...
|
|
|
Escrito por Salvador
|
|
Jueves, 16 de Febrero de 2012 10:04 |
|
Comentaba en mi anterior artículo, sobre “Ajustes y desajustes” que el problema no es otro que el de la pobreza que se apodera de la sociedad, lo que nos obliga tomar conciencia de su gravedad.
En su primera acepción, conciencia es el conocimiento que el hombre tiene sobre sí mismo. Y, en este sentido, resulta que yo tengo mi propia y mala conciencia, toda vez que –a estas alturas de la vida- me siento como desasistido. Quizá no sea esta la palabra exacta, pero me veo reflejado en el mensaje del salmista que nos recordaba “así meses de aflicción me han caído en herencia, / me han tocado noches de dolor. / Al acostarme, digo “¿Cuándo llegará el día?”/ Y, al levantarme, “¿Cuándo será de noche?”. Este desasosiego al contemplar el panorama que me rodea, en la atormentada rutina en que nuestra vida se ha convertido, se apodera contra mi voluntad del quehacer diario, me inunda de impotencia y –para mi desgracia- oscurece el horizonte. Me pregunto, y no tengo respuestas, dónde está mi error, y sólo me queda un atisbo de actitud reflexiva sobre los hechos, una necesidad perentoria de interrogarme, por encima de mi incapacidad. En una palabra quisiera tomar conciencia del problema para tratar, con sinceridad y honestidad, encontrar algún remedio, ya que no la solución definitiva.
|
|
Última actualización el Domingo, 19 de Febrero de 2012 18:14 |
|
Leer más...
|
|
Escrito por Salvador
|
|
Martes, 31 de Enero de 2012 12:32 |
|
Me consuela saber que siempre hay un lugar para colgar la ropa y la tristeza
y que está cerca del lentisco que muerde con rabia de siglos en la pobre tierra,
allí mismo donde el quejigo desgrana la corteza reseca de nueve años.
|
|
Leer más...
|
|